La huelga de los taladores, que desde el pasado 16 de septiembre mantiene paralizados los trabajos de tala, limpieza y reforestación en los montes de Cantabria, ha comenzado a repercutir en las empresas del sector. Aunque, de momento, la actividad en las fábricas no se ha visto afectada, los stocks de madera se han reducido considerablemente.
Según explica la Asociación Cántabra de Empresarios de la Madera (Acemm), que representa a la patronal del sector, "esta huelga reduce la competitividad de las empresas con relación a las provincias limítrofes, afectando negativamente a la economía de la región". Acemm añade que los piquetes de los huelguistas han impedido la entrada y salida de camiones a las fábricas, "lo que ha afectado a personas y mercancías en centros de trabajo ajenos al conflicto".
La principal reivindicación de los taladores, un sector en el que trabajan 450 personas, pasa por la inclusión en el convenio de una serie de mejoras salariales y la definición de qué grupos de trabajadores quedan adscritos a cada una de las categorías laborales establecidas.
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